Bruno es hijo de magos y quiere ser como sus padres. Pero a Bruno lo que más le gusta es transformar objetos en animales, razón por la cual su despertador ruge como un león y la aspiradora tiene la trompa de un elefante. A los padres de Bruno les preocupan sus propensiones mágicas y piensan en un buen plan para que él aprenda cómo tratar a los animales.